Fei-Fei Li: de ayudar en la tintorería familiar a convertirse en una pionera de la inteligencia artificial

Fei-Fei Li era joven cuando dejó China y llegó a Estados Unidos. Antes de convertirse en una científica de referencia, fue una adolescente que tuvo que aprender otro idioma, adaptarse a un país desconocido y ayudar a su familia a salir adelante. Su historia reúne curiosidad, dificultades económicas y algo que ella sigue recordando: el apoyo de quienes vieron sus capacidades cuando todavía estaba buscando su camino.

Aprender un idioma y encontrar su lugar

Li creció en Chengdu, China, rodeada de libros. Le interesaban la ciencia, el universo y las grandes preguntas sobre la vida. Cuando llegó a Estados Unidos, esa curiosidad la acompañaba, pero seguir las clases exigía un esfuerzo añadido: apenas hablaba inglés.

En una entrevista recordó cómo estudiaba con los voluminosos manuales del instituto y un diccionario al lado. Aprender las materias significaba también descifrar las palabras con las que se explicaban. Además, trabajó en un restaurante chino para contribuir a los ingresos familiares.

Años después, en sus memorias, The Worlds I See, contó las dificultades de aquella etapa y su búsqueda de un sentimiento de pertenencia en entornos donde a veces se sentía una extraña.

Un profesor que se convirtió en su mentor

En el instituto encontró un apoyo decisivo: su profesor de matemáticas, Bob Sabella. Como el centro no ofrecía la formación avanzada que ella necesitaba, organizó una clase solo para Li durante la hora del almuerzo.

Al recordar a sus mentores, la investigadora explica que reconocieron posibilidades en ella que todavía no había identificado por sí misma. También ha hablado de la dificultad de ser una de las pocas mujeres, o la única, en determinados espacios tecnológicos. Su testimonio permite entender cuánto puede significar encontrar a alguien que te escucha y respalda.

Entre Princeton y la tintorería

La oportunidad de estudiar en Princeton llegó con una beca completa. La noticia le sorprendió tanto que pidió a dos orientadores del instituto que revisaran la carta de admisión.

Durante sus años universitarios, compaginó los estudios con el trabajo en la tintorería familiar. Los fines de semana regresaba para ayudar a mantener el negocio. Su vida transcurría entre las exigencias académicas y unas responsabilidades familiares que seguían presentes.

En un encuentro con estudiantes de Princeton en 2024, recordó que aprender a buscar apoyo fue fundamental. Descubrir que compañeros y profesores estaban dispuestos a ayudarla le dio confianza para volver a pedir ayuda cuando la necesitaba.

Una experiencia personal que marcó su ciencia

Li se graduó en Física y posteriormente se doctoró en Caltech. Su carrera la llevó a impulsar ImageNet, una extensa base de datos de imágenes etiquetadas que permitió entrenar a los ordenadores para identificar y clasificar objetos, como animales, vehículos o elementos cotidianos. Este proyecto contribuyó a acelerar los avances en visión artificial, el campo que permite a las máquinas interpretar información visual. 

Con el tiempo, también contribuyó a abrir oportunidades para otras jóvenes mediante AI4ALL, cuyo origen fue un programa para acercar la inteligencia artificial a chicas de secundaria. Actualmente, es profesora de Ciencias de la Computación en la Universidad de Stanford, donde investiga sobre inteligencia artificial y sus aplicaciones en ámbitos como la salud.